domingo, 2 de marzo de 2014

Adioses y holas.

Si todo va según lo previsto, hoy es el último domingo que estoy escribiendo desde este lugar. 
Seguramente volveré, pero ya no será mi sitio. Vendré de visita, a ayudar a preparar unas tortillas, como invitada a una fiesta..o a lo mejor, para charlar con los chicos un día que surja.

Por eso, hoy he hecho algunas de las cosas que me han hecho sentir muy bien mientras he vivido aquí: 

  • He disfrutado de la terraza. Del espacio, de las vistas. Al principio siempre me llamaba mucho la atención la visión nocturna desde aquí. Llena de luces parpadeantes, rojas y blancas, sobre los edificios. Centelleos que no me dejaban concentrarme en el libro con el que estaba por aquel entonces. Crimen y Castigo.
  • Me he echado una siesta al solecito,en el sillón que hay en la terraza...recordando la sensación que tenía al principio, de vivir en un apartamento de vacaciones. Recordando conversaciones y momentos vividos en ese lugar.
  • Me he hecho una pizza en el horno, y he recordado aquella vez, que dejé la bandeja  llena de agua para que se despegara algo. Y entonces, Rodrigo, por la mañana, puso sus deseadas tostadas de pan a hornear, sumergiéndolas en la lámina de agua que había en la bandeja. Y, claro, de repente, sus tostadas, eran cualquier cosa, menos crujientes. Y recuerdo la cara de decepción de Rodrigo. Y mi cara de susto por su reacción. Y su leve sonrisa. Y la mía. Y las veces que lo contamos como anécdota partiéndonos de risa.
Digo adiós a este lugar. Como nos ha dicho adiós Paco de Lucía. Y como, recordando el último concierto que dio en Santiago, también he dicho adiós a los sentimientos que tenía en aquel momento.

Tenemos que decir adiós cuando nos despedimos, cuando nos vamos a otro lugar, y nos alejamos de los espacios y de las personas con las que estábamos.

No es mi objeto transmitir tristeza. Aunque puede haberla, el adiós implica nuevos saludos, nuevas bienvenidas, nuevos descubrimientos. Y esto es motivo de emoción positiva.

Además, siempre queda lo vivido. Eso que dentro de nosotros conecta lo que dejamos con lo nuevo 

Eso que permanece independientemente de adioses y holas.



1 comentario:

  1. Pues suerte en esta nueva etapa. Ya nos contarás tus avances e impresiones. Es bonito ver cómo afrontas el cambio con valentía e ilusión y más aún ver cómo has disfrutado hasta ahora de lo que tenías/ tienes...porque además, en ocasiones, los adioses son sólo hasta luegos...

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