lunes, 27 de enero de 2014

Tenía que hacer algo al respecto.

Hay veces que tienes varias cosas en la cabeza, revoloteando, pero que no terminan de materializarse. Y nunca sabes qué va a ser el acicate que te empuje a, por fin, hacer algo.

En mi caso, ha sido el taxista que me ha llevado hoy desde el centro, (San Antonio 385) a la oficina ( Providencia).

En el trayecto, mientras pasábamos por el Parque Forestal, me ha contado que ahí se reunía cuando era joven a fumar marihuana, cuando se empezaba a fumar por aquí. Hará unos 40 años. Me ha contado que cuando el golpe de estado, se fue a Viña y tenía que fingir ser Argentino, porque si eras extranjero, tenías más libertad que si eras chileno. Me contó también, que en estas juntas, conoció a su mujer y que su familia cuando descubrió este noviazgo hizo lo posible por separarlos. Como no pudieron, la desheredaron.

Aún siguen juntos, y me decía, que después de tantos años, había visto llorar o tener rabietas a su mujer, de muchos tipos; pero no recuerda haberla sentido llorar de forma tan amarga, como cuando su familia la desheredó.

Normal, en definitiva, no la comprendieron y eso la dolió y la hizo daño. Pero con el tiempo demostraron que realmente había amor entre ellos y ahí están.
La verdad es que es bonito escuchar estas historias. Constatar que existen.

Bueno, el caso es, que mientras me contaba, yo pensaba: "jo, que buenos datos para un relato" y él en varias ocasiones a lo largo de la conversación, me dijo: " si yo supiera escribir, escribiría muchísimas cosas, sobre lo vivido, sobre este país, sobre la hipocresía..." Lo dijo varias veces.

Y yo después de bajarme y caminando hacia la oficina, pensaba, tengo que escribir, tengo que hacer algo, tengo que hacer algo al respecto.

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Lo de pececillos de colores, viene por mi querido libro " El camino del Artista", en donde Julia Cameron, asimila lo que tenemos en la cabeza, lo que nutre nuestra creatividad, a un estanque con peces. A esos peces, para que estén vivos y el estanque esté luminoso y nos de muchas ideas, tenemos que alimentarlos. ¿Cómo? haciendo cosas que nos motiven, que nos generen inquietudes, que incentiven nuestro entusiasmo...vamos que hagan también circular el agua y todo esté vivo.

En el día a día, nos olvidamos de esto y la charca comienza a estancarse, los peces a morirse y parece que algo huele mal, en el interior.

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Al principio, he dicho que a veces tienes varias cosas que te revolotean en la cabeza.. la primera ya la he contado y es la necesidad escribir. Lo que sea, lo que surja, pero finalmente, hacer caso a esa vocecilla que siempre está ahí, a pesar de todo y que sé, en el fondo de mí, que me hace bien atenderla.

La otra, es la necesidad de compartir reflexiones, más o menos filosóficas. Dar forma a esa idea que surgió con una buena amiga y que consiste en compartir y comentar pensamientos propios o de pensadores o filósofos que nos hayan llamado la atención.
La idea es plantear cada semana una reflexión y sobre ella, comentar.

Por tanto, a continuación, voy a poner la que tenía preparada para la primera vez, para el inicio de este camino, que espero sigamos.

Inicialmente, el encuentro filosófico iba a ser los jueves, pero dado que hoy me ha asaltado la idea de empezar este camino  entre escritura y filosofía, allá voy.

La cita para pensar está extraída del libro de Bertand Russell. " La Conquista de la felicidad"

"Erase una vez dos máquinas de hacer salchichas, exquisitamente construidas para la función de transformar un cerdo en las más deliciosas salchichas.
Una de ellas conservó su entusiasmo por el cerdo y produjo innumerables salchichas;
 la otra dijo: ¿A mí que me importa el cerdo? Mi propio mecanismo es mucho más interesante y maravilloso que cualquier cerdo. 
Rechazó el cerdo y se dedicó a estudiar su propio interior. Pero al quedar desprovisto de su alimento natural, su mecanismo dejó de funcionar y cuanto más lo estudiaba, más vacío y estúpido le parecía"

Aquí os espero para comentar.!!








6 comentarios:

  1. María, el inicio de tu blog es una auténtica maravilla que seguiremos con pasión. Sobra decirlo, lo sabes de antemano.
    Debido a mi atrevimiento de iniciar un comentario, no sirve con un simple "estupendo chica", y lanzaré dos ideas acerca de algo tan banal como la máquina de hacer salchichas.
    No tan estimulante o romántico como un estanque lleno de peces de colores, quizá nosotros somos como esas máquinas de hacer salchichas; es decir, Russel expresa perfecto cómo nosotros en sí, aquello que nos forma, no es nada, ni sirve para nada. El cerdo, así, con tan poca clase y tan poco glamour, es nada más y nada menos que nuestra vida, todo aquello que nos pasa y nos acontece; que va "atravesando" nuestro ser y dando origen a la magia de la vida, de los placeres, de las relaciones con las personas y con todo lo que nos rodea.
    Al igual que las máquinas de hacer salchichas, debemos apreciar todo aquello que entra en nuestro interior, darle la forma correcta con cariño, aprendiendo, ganando, llorando y perdiendo....y evitar mantenernos huecos, y al final rotos, analizando nuestro "yo" vacío por miedo a que algo nos duela.
    Como dice una amiga mía... "debemos dar valor...y calor...a todo aquello que tenemos".

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  2. Muchas gracias!!!
    Espero que al final pueda ser un lugar de encuentro para compartir estas cosas que son tan importantes para nosotr@s.

    Esta nota solo de agradecimiento! en la semana pondré mi reflexión sobre el extracto de Russell.

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  3. Pues ya que se han iniciado los comentarios, me gustaría también participar y acompañaros en este caminito, no sin antes felicitar a nuestra blogger favorita por el gran paso dado... Me alegro mucho de la decisión tomada y te animo a que la continúes... Entusiasmo no te falta, y además es contagioso.
    Volvamos pues a nuestras máquinas de salchichas...la primera impresión es que el planteamiento de la máquina que rechaza transformar al cerdo era totalmente erróneo, aunque después, pensándolo mejor, creo que es así, pero sólo en parte. Me explico, la primera asume lo que es, es consciente y lo acepta...y cumple su función de manera eficaz, una máquina de hacer salchichas es una máquina de hacer salchichas... La segunda se da cuenta sin embargo de su propia construcción, de lo interesante que resulta y de su propio potencial... Pero falla en cómo gestiona esa reflexión...como las personas... Algunas viven sin plantearse si en realidad existen otras posibilidades para ellas, cumpliendo eficazmente su función como estudiantes en las escuelas, empleados en las compañías, esposos, padres, hermanos...porque es para lo que estamos aquí...otras personas, mantienen vivas otras inquietudes, se cuestionan si pueden ser o no otras cosas distintas a las establecidas, negándose a ser lo que otros han dado por supuesto...Como la segunda máquina... Yo no quiero hacer salchichas... Tengo un interior interesante y maravilloso!... Bien, eso es bueno, pero debe uno encontrar su potencial, conocer sus inquietudes, sentirse realizado, útil, y sobre todo no mirar sólo a su propio ombligo...alrededor el mundo gira y nos ofrece todo el "alimento", físico y espiritual, para ser felices...

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  4. Me encanta tu planteamiento Irene. Pero me es imposible dejar de comentar otro aspecto que me quita el sueño, y éste es la hora a la que se publican nuestros comentarios. Este blog de María tiene vida propia, porque ni yo escribí mi comentario a las 10:38, ni creo, sin dudar, que Irene lo haya escrito a las 7:13. De acuerdo, yo también lo he pensado, vayámonos a la hora chilena...¿puedo haber escrito yo el comentario a las 6:38 de la mañana, o, lo que es más, puede haberlo hecho Irene a las 2:38?...Esto me está costando demasiado...

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  5. Corregido el tema de las horas, eso si en franja horaria chilena!
    Me encantan vuestras reflexiones..y yo tengo un matiz particular que dar.. pero todavía no.. voy a esperar un poco.
    Gracias!!!

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  6. Bueno, pues ahí va mi comentario sobre el extracto de Russell.
    Resulta que yo siempre he pensado que es muy importante hacerse un análisis introspectivo, analizar tu mundo interior, etc.
    Visto desde el punto de vista de las máquinas de Russell, estaría en el caso de la que se queda ensimismada y efectivamente, si te vuelcas excesivamente en tu mundo interior quizá pierdes un poco la perspectiva del sentido global de la vida.
    Por tanto, cuando leí este extracto, me percaté de la importancia, no menor, de prestar, al menos la misma atención ( que al interior de uno mismo) a todo lo que acontece alrededor.
    Uniendo ésto con lo hablado sobre el estanque de peces, realmente lo que llena el estanque que tenemos dentro, lo que le hace estar vivo es todo lo que le aportamos del exterior, lo que percibimos y consideramos digno de absorción interna.

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